No temas,
confía, pues nada se antepone al amor de Dios para contigo,
ni tus propios
pecados”[1].
“Déjate amar tal como tú eres” Son palabras de sor Isabel de la Trinidad escritas a su priora, Madre Germana, poco tiempo antes de morir, palabras que muy bien las podemos hacer nuestras.
(2 Pd 1,4). “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios los creó; hombre y mujer, los creó” (Gen 1,26-27). Sabiendo que el hombre, la mujer, han sido creados a imagen de Dios, tú hallarás la plenitud en la medida que orientes toda tu vida en este doble movimiento de: de acogida y entrega. Acoge el amor que Dios te tiene, y ámale con todo tu ser, como respuesta a su gran amor. Mediante este doble movimiento de acogida y respuesta te irás identificando con Cristo y, desde esta identificación, serás, con Él, en Él y por Él, acción de gracias y alabanza del Padre: la vocación por excelencia del cristiano y la que vivió sor Isabel: “ser alabanza del Padre”.
El ser humano cuando deja de amar, de alguna manera deja de existir, porque se desequilibra y se destruye a sí mismo; ya que no vive el fin para el cual ha sido creado: amar a Dios, amarse a sí mismo y amar a sus semejantes desde el amor que ha recibido del mismo Dios. Las tres tareas principales de toda existencia. “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu que se nos ha dado” (Rm 5,5). Por esto el ser humano no puede amar en verdad, si antes no acoge el amor que Dios a “sembrado” en su corazón. Tomar conciencia de esta realidad e esencial. De aquí nace la necesidad imperiosa de descubrir y acoger el amor de Dios en tu vida; para que desde él ames en verdad y seas testigo de su amor, en medio del mundo tan hambriento de amor. En nuestros días, la misión no es el discurso ni la predicación, porque la gente no cree en eso. Incluso ya no cree ni en las grandes Obras sociales. El gran medio de la misión y de la evangelización es el testimonio de quienes tienen la experiencia de Dios y la transmiten con su vida y su ejemplo. Son evangelizadoras aquellas personas que dejan sentir la presencia de Dios en sus vidas, y transmiten lo que Él puede hacer en nuestras vidas, cuando le dejamos abierta la puerta de nuestro corazón, cuando acogemos su gracia, su amor.
“El Señor es mi Pastor, nada me falta: en verdes praderas
me hace recostar;
aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan”.
(Sal 22).
Sor Carmen Herrero Martínez
[1]
“Déjate amar tal como tú eres”, son palabras de sor Isabel de la
Trinidad escritas a su Priora, Madre Germana, poco tiempo antes de morir,
palabras que muy bien podemos hacerlas nuestras.
Estas palabras de sor Isabel
responden a un estado interior frecuente de la Madre Germana, que siendo una
excelente religiosa, de profunda vida interior, estaba obsesionada con la idea
de que no era fiel a su vocación por no responder con fidelidad a la llamada de
Dios. Sor Isabel, que la conocía muy bien y la quería entrañablemente, en sus
últimos días tuvo esta inspiración y le escribió: "Dios no te pide que le ames
más que estos, sino que te dejes amar más que estos, así tal como tú eres”
Bajo esta inspiración le escribirá el pequeño tratado espiritual: "Déjate
amar", que Madre Germana deberá leer después de la muerte de sor
Isabel de la Trinidad ante su féretro.
Este pequeño tratado es de una
riqueza inmensa, en él me he inspirado para escribir estas páginas, siguiendo Las Obras Completas “Traités Spirituels”,
Padre Conrad de Meester C.D, I. Tom. P. 193-199.
Una breve presentación de Sor Isabel
de la Trinidad para aquellas personas que no la conocen: La Beata Sor Isabel,
es una Carmelita Descalza que entra en el Carmelo de Dijon-Francia, a los
veintiún años y muere a los veintiséis, cinco años más tarde, habiendo llegado
a la cumbre de la vida mística. El Papa Juan Pablo II la beatificó el 25 de
noviembre de 1984. Y el papa Francisco la canonizó el domingo 16 de octubre 2016.
Su vocación profunda es: “Ser acción de gracias y alabanza del Padre.” Vivió profundamente el misterio trinitario: mis Tres, como ella suele nombra a la Santísima Trinidad. Poco antes de morir dijo: “Mi misión en el cielo consistirá en atraer a las almas, ayudándolas a salir de sí mismas para unirse con Dios mediante un ejercicio sumamente sencillo y amoroso, y en mantenerlas en ese gran silencio interior que le permite imprimirse en ellas y transformarlas en Él”.
Su vocación profunda es: “Ser acción de gracias y alabanza del Padre.” Vivió profundamente el misterio trinitario: mis Tres, como ella suele nombra a la Santísima Trinidad. Poco antes de morir dijo: “Mi misión en el cielo consistirá en atraer a las almas, ayudándolas a salir de sí mismas para unirse con Dios mediante un ejercicio sumamente sencillo y amoroso, y en mantenerlas en ese gran silencio interior que le permite imprimirse en ellas y transformarlas en Él”.
[2].
Las citas he siguiendo Las
Obras Completas “Traités Spirituels”, del Padre Conrad de Meester C.D, I. Tom.
P. 193-199.
